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Formando campeones desde las academias

9/6/2021

Campeona absoluta militar de los 1.500 metros de atletismo. Hoy nos paramos en la vida de una alumna destacada de la Academia Básica de León para fijarnos en la preparación física de los futuros suboficiales del Ejército del Aire

A punto de terminar el curso académico es un momento magnifico para analizar el duro año vivido en nuestros centros de enseñanza. Lo cierto es que es una de las máximas de cualquiera academia militar que se precie. Mens sana in corpore sano… Pero luego está la excelencia, la tan nombrada excelencia que tan cerca parece y tan lejos resulta. Y sí, en ocasiones se alcanza y no por casualidad.

Es el caso de Andrea Fernández Fírvida, que en los recientes Campeonatos Militares de Atletismo celebrados en Cartagena obtuvo la medalla de oro de atletismo en los 1.500 metros lisos, prueba en la que, por cierto, Ainoa Hortelano Puebla, soldado del Ala 35, obtuvo la plata. Tiene 27 años y está acabando el segundo curso en la Academia Básica del Aire de León. Nacida en Galicia, lleva ocho años cultivando el atletismo, curiosamente con una finalidad muy distinta a la de la alta competición. Y es que Andrea es árbitra de fútbol y cuida al máximo su preparación física, que se completa en la misma academia.

Andrea es una de esos portentos físicos con una facilidad innata para el atletismo. Ella misma nos cuenta que aquella prueba de 1.500 metros era sorprendentemente la primera vez que competía. No se sentía presionada. “tras la primera vuelta pensé que tenía que ganar sí o sí”, nos asegura. “Me veía muy fuerte y demasiado cómoda con el ritmo, así que finalmente pude apretar más”.

Siempre le ha gustado correr, y distancias variadas, pero reconoce que “no tuve la finalidad de mejorar marcas en distancias concretas hasta que entré en la ABA”. Fue su instructor físico quien, viendo sus capacidades, la motivó para batir el récord de la prueba del kilómetro. Y ahí arrancó una gran motivación que sigue a día de hoy.

La actividad física ha calado fuerte en esta chica. “Pienso que es fundamental llevar una vida activa”, nos asegura. “Practicar un deporte, cualquiera que sea, no solo te hace sentir bien y mejorar la salud tanto física como mental, sino que también aumenta otras capacidades como disciplina, sacrificio, constancia, motivación…”. Para ella el deporte consigue hacerla sentir “con más energía y confianza al marcarte objetivos e irlos alcanzando, pero personalmente lo que me más me ha aportado el deporte en general son personas, compañeros con tu misma pasión que se convierten en amigos para toda la vida”.

Entrena seis días a la semana, compatibilizando los días de carrera con sesiones de gimnasio y piscina. Este verano empezará a entrenar con un club de atletismo en Zaragoza, con vistas a una buena pretemporada este agosto. Sacrificio no falta, aunque reconoce darse algún capricho “en forma de dulces”.

Por supuesto toda esta pasión se comparte con la dinámica de estudios. “Lo que sí requiere es organizar muy bien el tiempo”, nos afirma Andrea. “Lo que más me asustaba al venir aquí era no poder compatibilizar la academia con todo lo demás, y perderme muchos partidos de la temporada, pero afortunadamente la academia da facilidades para este tipo de actividades y poder cumplir con mis designaciones arbitrales”.

Y en mitad de toda esta preparación, late aún, cómo no, la crisis sanitaria… “Ha sido un año complicado, sin muchas clases presenciales, en el que hemos tenido que poner más de nuestra parte para alcanzar los contenidos”, nos confiesa Andrea. “La academia se ha organizado bien para venir por tandas. Hemos estado la mitad del curso a distancia, y han sido difíciles las etapas presenciales dado que ha tocado hacer exámenes y pruebas físicas en un periodo de tiempo más concentrado”.

Pero querer es poder. Esta joven ve más cerca ya su especialidad en Mantenimiento Aeromecánico. “Me gustaría trabajar con los F18 y el destino que más me llama la atención es el Ala 46, en Canarias. Si tuviera la oportunidad, me iría de cabeza”, confiesa Andrea sin tapujos.

Mientras tanto se evade fácilmente con su otra afición. “Ser árbitra de fútbol me ha aportado una madurez y un crecimiento personal que he podido volcar en la vida militar. Curiosamente tienen muchas cosas en común”. Y aún apunta más lejos, al mismo cielo: “Me estoy sacando el título de piloto privado de avión en el Real Aero Club de León. Volar es algo que me ha llamado mucho la atención siempre. Hay que ir a por ello”.

Y entre carreras y asignaturas varias dejamos a nuestra atleta, que de vez en cuando para y se pone a cantar acompañada de su teclado o su guitarra. Los que la conocen dicen que es un portento también cantando aunque ahora mismo sólo espera tomarse unas vacaciones para volver a la aldea de su abuela en Laza, Orense.